Si algo es muy cierto sobre el marxismo es que ha sido utilizado como forma de validación para el capitalismo, al hacerlo ver como un sistema diabólico y coercitivo equiparándolo a los sistemas llamados comunistas, pero que realmente nunca hicieron del marxismo su estructura principal. Más lo único que este sistema significa, y por lo que existe y existió tanto miedo frente a él, es la demostración de todos los errores que se han cometido con el actual sistema económico, una manera de hacer que las personas que vivimos cegados por el sistema, abramos los ojos y recordemos que, para entender nuestro mundo, no hay que ver las noticias, sino que hay que comunicarnos unos con otros para saber lo que realmente sucede en la realidad.
Marx utiliza y resignifica varios términos. La dialéctica, fetichización, praxis, alienación, superexplotación, capital, así como la importancia de la historia y de las situaciones económicas y de clase en cuanto a las relaciones productivas humanas y el crecimiento espiritual del hombre, actualmente, son fundamentales para el estudio de la sociedad y la economía, tanto como para el entendimiento del mismo.
Si hay algo que realmente nos preocupa hoy en día, es la falta de praxis social, que es producto de la alienación tan aberrante de la que somos victimas. Actualmente, los seres humanos ya no creemos seguirlo siendo, y aún peor, ya no reconocemos la humanidad en los que nos rodean. Día con día sabemos de las muertes, desapariciones, torturas, de personas que son como nosotros, decimos que nos duele, que nos parece inaudito, pero justamente nosotros somos los que decidimos no oírlo cuando no hacemos nada para que deje de suceder. Hoy, los deseos, sueños y valores de todo ser humano, pasan a segundo plano cuando de dinero se trata, y ¿cómo cambiar esto si en nuestro mundo todo se trata de dinero, si todos algún día se encuentran en la humillante situación de tener que elegir entre llevar el pan a su casa o perder su propia dignidad? Al perderla, no es que no puedan volver a encontrarla, pero nunca pueden dejar de venderla para cubrir sus necesidades básicas y las de sus seres queridos. Y así transcurre la vida, hasta que esta alienación deja de ser una elección para ser una neblina aplastante que esconde todo signo de esperanza.
Si bien el factor económico no es el único ni el mas importante cuando de sociedad se trata, es fundamental reconocer su importancia, ya que, como pertenecientes a la cultura occidental, nos es muy sencillo buscar entender al todo (la sociedad) explicando primero sus partes, por separado. Pero cuando de lo humano se trata, es necesario tomar en cuenta varias dimensiones para posibilitar un entendimiento más cercano, pues una sociedad sin economía no existe, ya que una de las relaciones básicas entre los seres sociales es la de producción. Pero una sociedad sin humanidad, enajena “lo otro”, lo no humano, y lo pone en el centro de ésta, haciéndole perder por completo el sentido original del que proviene.
Y así como la economía, los problemas que enfrentamos no pueden ser entendidos sin una dimensión histórica que busque las causas, practicas e intenciones que nos llevaron a ellos. Se puede entender la historia en un sentido lineal, en que las sociedades se encuentran en diferentes niveles del “desarrollo”, pero no es esta la única manera, también existe la idea de que la historia es un espiral, una onda infinita, un conjunto de procesos de cambio que llevan a la estabilidad, y viceversa. Para el marxismo, la historia es un ciclo, conformado por etapas, que debe llegar a donde comenzó, a generar comunidades donde el desarrollo sea igualitario, donde todos aporten al colectivo, donde la base de ésta sean el trabajo y las personas que la conforman, no como ahora lo es el dinero: fetichizado, sacralizado, por quienes creen que solos lo pueden todo y han hecho de éste, un medio para obtener el control del quienes los rodean.
Para Marx todo es dialéctico, todo tiene causas y repercusiones, el hombre es social y, por lo tanto, todo lo que a él se refiere lo es también, es decir, se necesita de un dialogo entre quienes lo conforman para lograr un verdadero funcionamiento del desarrollo. Aún las relaciones productivas de superexplotación son dialécticas, pues necesitan, forzosamente, de un “alguien” a quien explotar. Sin embargo, la productividad humana es mayor cuando se comparte y se busca la mejor explotación de los recursos, en lugar del lucro personal y la mayor cantidad de posesiones, para unos cuantos.
En cuanto a las clases sociales, es necesario explicar como la economía capitalista lleva -según sus teorías y mis profundas creencias- a la polarización de la riqueza, de manera que cada vez son más los explotados, para poder mantener el ritmo de producción necesario para saciar la avaricia de los consumidores explotadores, haciendo así que la clase media, burguesa, productora, sea cada ves menor y tienda a desaparecer. Siendo cada vez más las personas en pobreza, esto lleva necesariamente a un disgusto de la población, y aunque, sea recurrente el uso de la violencia (física y psicológica) para evitar la reacción de las masas proletarias ante dicha realidad, las necesidades de los explotadores exige tener explotados que puedan ser productivos y estar a su servicio, pues no todos podemos ser ricos porque entonces, ¿quién limpiaría los baños, quién construiría las casas, quién sembraría los campos, quién tejería la ropa? Es por esto que, llegado el momento, las sociedades se ven obligadas a coartar las estructuras, a despojarse del yugo al que han sido sometidos y tomar el poder que se les fue arrebatado.
Es en este punto donde comienzo a preocuparme, pues todo suena lindo pero, ¿qué si la alineación es tanta que estos nuevos levantistas deciden hacer sufrir a quienes los ayudaron, deciden que tampoco los quieren escuchar y, por miedo a cometer errores, repiten los patrones explotadores que ellos mismos sufrieron? El ser humano es complejo, nadie sabe lo que puede pasar en una situación hasta que pasa, y (en muchos casos) se lamenta. Pero el pensamiento de Karl Marx, ciertamente, nos da una luz de lo que NO debemos hacer y el porqué de esto, y nos invita a hacer uso de la creatividad de la que tanto alardeamos, a buscar, a través del conocimiento real y verdadero de las necesidades que nos aquejan, soluciones que atienda dichas necesidades y que arreglen nuestros problemas de manera común, justa y verdadera.
1 comentario:
muy interesante análisis de la triste realidad económica en la nefasta distribución de la pobreza que, a fin de cuentas, no es otra que pobreza de espíritu de las clases económicas poderosas
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