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abril 13, 2010

“Y tú, ¿Qué piensas Moncho? –Yo… tengo miedo –“

Todo hecho tiene un contexto en el que surge, el cual me atrevería a decir, es más importante que el hecho mismo puesto que le da origen y nos puede llevar a quienes no estuvimos inmersos en una situación, a entender las razones y, posteriormente, a empatizar con los actores de la misma. Así es con cualquier acontecimiento en que se encuentren involucradas dos o más personas, cuanto y más en un conflicto que afecta a la ciudadanía de un país; en una guerra civil, y no cualquier guerra civil sino la que dio origen a uno de los mayores conflictos de la humanidad; la española, cuyo dilema político entre republicanos/comunistas y fascistas, llevó al mundo al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, en que se vieron inmersos no sólo toda Europa sino también países de América y Asia, afectando ciertas regiones también del continente africano.

En la película “La lengua de las mariposas”, nos encontramos con este contexto, anterior a la guerra, en un pequeño pueblo de Galicia. Podemos entonces ver desde muy cerca los conflictos que se originaban entre ambos bandos. Para analizar entonces la situación, me gustaría empezar poniendo la mirada en Moncho, el personaje principal, que para mí representaría a la misma España, de madre católica y padre republicano, que en muchas ocasiones se ve confundido ante la contrariedad de planteamientos que le ofrecen ambos.

Él, sabe que debe ir a la escuela, así como él país necesita forzosamente tener un gobierno, pero ante la posibilidad de que, dicho gobierno, sea muy estricto y coercitivo, se encuentra con la República, representada por Don Gregorio, con quien, tras un pequeño mal entendido, descubre un mundo lleno de posibilidades y sabiduría, ante el que Moncho queda fascinado y absolutamente enamorado.

Su madre, la religión, aunque ignora concretamente la forma en que el maestro imparte sus clases, se muestra satisfecha al ver que su hijo está contento y que el temor a ser maltratado por aquel nuevo “gobernante” se ha esfumado. Pero la Iglesia, cuyo interés no es netamente el bienestar de Moncho sino el poder que ejerza sobre él, no está muy conforme con que el niño se haya olvidado de ella para atender al fascinante mundo del conocimiento que le ofrece la escuela.

En un momento, entre el conflicto, Don Gregorio le hace a Moncho la pregunta que da nombre a este ensayo: “Y tú, ¿Qué piensas Moncho?”, puesto que, entre tantas opiniones, el niño, el pueblo español, ya no sabe ni siquiera qué es lo que él mismo cree. Y si esto parecía aterrador, lo es aún más la respuesta que Moncho da, “yo… tengo miedo”, ya que es, ante la confusión, lo único de lo que él podía estar realmente seguro.

Por otro lado, el cacique, quien representaría al fascismo como partido y cuya peor pesadilla es lo que, a su vez, Don Gregorio proclama como su mayor sueño; “Si conseguimos que una sola generación crezca libre en España, ya nadie les podrá robar su libertad”, advierte al profesor que “no le busque las pulgas”, a través de un intento de soborno. Al no ser aceptado éste, fascismo e Iglesia se unen y obligan a la República a entregar el poder.

Esta es la escena final de la película y, al mismo tiempo, es la explicación de lo sucedido en la guerra, de la gran alineación que, por culpa de la sed de poder que invade a quienes, a toda costa, buscan tenerlo en sus manos. Es en este momento cuando vemos llegar a la guardia fascista que, uno a uno, arresta a los simpatizantes del partido rojo. Afuera del lugar, encontramos, entre la multitud del pueblo, a la familia de Moncho; juntos, la religión, los ideales de la República y el amor por el conocimiento, representados por una familia común, por el pueblo español. El último de los presos que sale, custodiado por la guardia, es Don Gregorio, que encarna a ésta República en la cual, todos los anteriores, ven algo de ellos mismos y por la cual sienten un profundo aprecio, que se ven obligados a reprimir por el puro instinto de sobrevivir. El padre ve en él, el traje que le había obsequiado, el cual lleva puesto el profesor, encarnando así los ideales que pusieron en él, que vestirá hasta la muerte. Moncho ve, por supuesto, él fin de aquel gobierno que le prometía enseñarle mucho más de lo que él siquiera podría imaginar: el significado de la libertad. La madre, que a pesar de no concordar en todo lo que aquel profesor decía, llegó a apreciarlo y a conocer, gracias a él, a su hijo apasionado por algo, se ve obligada a decir a su esposo, “Ramón, por lo que más quieras, ¡grita!”. Y así, todos estos ideales se traicionan a si mismos y vemos, en la cara del padre de Moncho, el gran sufrimiento y tristeza que esto les causa.

Él niño, sin más por hacer, se une a aquellos gritos que poco dicen de sus verdaderos sentimientos, pero que representan la pedrada que, posteriormente lanza a su propio ser, querido y admirado, quedando muy poco claro en su mente, qué es lo que él realmente piensa.

REFERENCIAS

Cuerda, José Luis. Dir. La lengua de las mariposas. Act. Fernando Fernán Gómez, Manuel Lozano, Uxía Blanco, Gonzalo Martín Uriarte, Jesús Castejón, Guillermo Toledo, Tamar Novas y Celso Bugallo. DVD. España, 1999.

1 comentario:

M dijo...

Espiritrompa!