Te veo.
Espero.
Espero, y nada.
Ni una respuesta, ni un sonido,
ni una mirada.
Espero, me angustio.
Muerdo mis uñas,
rasco mi espalda.
Vuelvo a morder
hasta sangrarlas.
Te miro fijamente.
Nada.
Me siento, me paro,
camino, y nada.
¿Por qué te espero,
por qué me importa?
Importa, sí, demasiado.
Espero, me desespero.
Mi estómago, desierto.
Mis manos, punzantes.
Mi cabeza va a estallar.
Espero, sigo esperando.
Tu silencio me asfixia,
Tu presencia, quieta, me hiela.
Tu ausencia presente me enciende.
Veo, vuelvo a ver, y nada.
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