Cosmovisión. Esta tarde me veo en la difícil tarea de aventurarme en mi pensamiento y darle cuerpo a mis creencias. Podría hacer algo sencillo y describir en unas cuantas palabras que mi visión de la vida y el mundo que me rodea se centra alrededor de un simple concepto: Posibilidad. Pero siendo un concepto tan cotidiano existe el riesgo de interpretaciones erróneas o alejadas de la intensión con la que utilizo esta palabra. Dicho esto, me permitiré explicar detalladamente el significado que personalmente otorgo al vocablo.
Para mi la vida es posibilidad, nunca hay nada certero y todo depende de quien decide vivirla. Aun las verdades mas absolutuizadas están sujetas a interpretación y cuestionamiento, y todos quienes pertenecemos al mundo tenemos derecho de contradecirlas si no van con nuestros ideales o las encontramos indignas.
Aunque creo que este mundo en el que estamos viviendo es injusto e inhumano, también creo que siempre hay esperanza. En cada calle y corazón que duele existe una posibilidad de cambio, de conciencia, de comunidad. Es cierto que está lleno de personas que lo observan y se observan entre ellas, interpretando cada una lo que ve desde lo más interno de su ser, es por eso que existen tantos problemas entre nosotros y hemos buscado a través de los siglos la forma de saber lo que es y lo que no es “real”.
Para mi lo mas cercano a lo real es lo que es sentido y pensado por nosotros, las personas que la observan e interactúan con la realidad, pero al ver cada uno desde su interior olvidamos que la parte con la que nosotros convivimos no es la única que existe, y que lo real se compone de la infinidad de visiones que lo interpretan. Creo por esto que aunque yo tenga una visión, esta es simplemente una posibilidad de muchas que existen, y que para poder entender lo que no entiendo hace falta que mi visión sea flexible y con posibilidad de expansión, mas nunca de reducción.
Existe entonces en mí la inquietud comunicativa como herramienta que podría facilitar esta difícil tarea de entendernos y entender lo que nos rodea, ya que el mundo puede ser mejor si todos estamos dispuestos a que lo sea y a poner de nuestra parte para compartirlo.
Hace algún tiempo escribí que en la vida considero fundamentales tres principios, y reitero que hoy en día son para mí bandera y horizonte al que aspiro. El primero es el amor, el cual me atrevería a afirmar, es la cura de todo problema, siempre y cuando sea indiscriminado y a manos llenas. El segundo es la conciencia y se refiere al vivir, en todo momento posible, con los sentidos pendientes y latente el corazón, pero latente de veras no cual maquina, sin razón. El tercero: la pasión, como motor fundamental de la acción y muestra fehaciente de la enorme convicción que nos lleva a perseguir un ideal.
Para mí mi ideal es este, encontrar en lo común lo posible del Ser, pero no como uno solo, individual y poseedor de los demás, sino como el Ser único e irrepetible que somos todos cuando somos uno.
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