Sobre la película La fuente de la vida http://www.cuevana.tv/#!/peliculas/1575/the-fountain
The fountine, un título sin duda muy sugerente y enigmático. Desde el inicio, aún no estando familiarizados con el trabajo de Aranowsky, nos podemos percatar que no es una película convencional. El juego visual y psicológico del que se vale el director es, francamente complejo. Sin embargo es claro que es una película más de sentir que de racionalizar.
El tema es evidente: la muerte y su inminencia, pero el giro que proporciona el director con su visión cosmogónica le da un tono especial. “La muerte como fuente de vida”, es en pocas palabras la premisa general de la historia, y para esta aseveración las fuentes son infinitas: los mayas, las Bilblia, el budismo, todas, visiones presentes en la película, me hicieron pensar continuamente en algo que yo llamo multireligiosidad. Este término se refiere a un fenómeno sumamente presente en la actualidad, que es la mezcla de las religiones y la creación de espiritualidades multiculturales, que buscan en religiones hermanas, así como en culturas, más el fondo que la forma.
En los personajes principales encontramos claramente remarcados estos choques culturales. Por un lado, Thomas, que no puede aceptar la muerte de Izzie y busca por todos los medio prolongar su vida. En él está presente claramente la cultura científica y racionalista, la pérdida del valor general de la Vida por la importancia reducida a la vida de un alguien específico. Por el otro se encuentra Izzie, quien parece ser que a través de su enfermedad ha comenzado a adentrarse en temas espirituales distintos a los se su cultura. El miedo a la muerte, a lo que sigue, la hace descubrir que, independientemente de si existe una vida o varias después de ésta, la muerte puede ser fuente de vida desde la naturaleza. Así, aun si lo que nosotros insistimos en llama alma fuera algo falso, el ciclo de la vida-muerte es algo maravilloso.
Izzie muere justo cuando Thomas parece haber encontrado la cura contra el cáncer, sólo unas horas antes de que, aparentemente, él sea capaz de salvarla. Thomas es incapaz de aceptar su muerte, mucho menos considera importante su última voluntad, que es terminar el libro que ella había escrito casi completamente. “Termínalo”, le repite alguien a Thomas mientras se encuentra en estos diferentes mundos concientes por los que transita durante la historia. Izzie quería que Thomas terminara la historia, que encontrara a través del libro una manera terminar también su historia juntos, una forma de dejar ir a Izzie para poder vivir después de ella.
Por último, algo que me llamó mucho la atención fue esta idea de plantar una semilla junto con ese quien muere, así la semilla se nutrirá y crecerá siendo parte de esta persona. Izzie le pide a Thomas que plante una semilla, como le contó un joven que hacían en su cultura. “En ese árbol estaré yo, será parte de mi y yo de él”, dice. Me recordó esto a un amigo que, hablando sobre los cementerios y lo poco útiles que llegan a ser, me comentaba la iniciativa de hacer un cementerio-parque, en el que tú eligieras tu espacio y el árbol del que quieres llegar a ser parte. “Que mejor que un árbol para representar a un ser querido”, y que mejor que una muerte que alimente a la vida.
La vida no es la no muerte, todo lo contrario, es justamente la muerte la que da paso a la vida, y viceversa. El amor es eterno, así como es infinito, y los amantes no se abandonan como no nos abandonamos tampoco los seres vivos. Todos, nos alimentamos de los muertos y damos de comer a los vivos cuando morimos. Cuando Thomas le dice a Izzie que no lo deje, que se quede con él, ella le responde que nunca lo va a dejar, porque siempre serán uno. Este uno es eso,, la Vida, que en comunión con la naturaleza, con el universo, nos hace a todos formar parte de ella. Y así como “el primer padre se sacrificó para darle vida a la humanidad”, así hacemos todos y cada uno de nosotros cuando morimos, aceptando que la tierra y los gusanos, de nosotros se alimentarán.
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