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diciembre 02, 2010

Dichosos ellos que no se callan

-Sobre el Manifiesto Zapatista

Empezando por el título, el Manifiesto Zapatista es un símbolo de identidad, una declaración de todo lo que distingue al movimiento, lo que los sostiene a seguir con su lucha, pero a su vez, es una manifestación que abarca todas las injusticias que han azotado a la humanidad, un punto de encuentro entre todas las victimas que sufren y han sufrido del yugo de los de arriba. El movimiento zapatista, desde su apertura al mundo exterior, se ha caracterizado por su autenticidad, y por su resistencia. Cuando los extranjeros del norte llegaron a conocer las comunidades chiapanecas, con ideas de liberación y socialismo, se dieron cuenta que era necesario crear una nueva ideología, que se adaptara a las necesidades del pueblo y uniera los ideales que ellos y, en esencia, compartían muchas características con las ideas comunistas.


En este documento, están plasmadas las exigencias y los porqués de su lucha, y al leerlo nos damos cuenta que, en algún momento de nuestra vida nos hemos sentido identificados con esta lucha, con esta necesidad de un mundo donde quepamos todos y donde, como dice el Viejo Antonio, reconozcamos como los primeros dioses que “es bueno que haya otros que sean diferentes y que hay que escucharlos para sabernos a nosotros mismos” en nuestras diferencias.


Me llamó mucho la atención, principalmente, la insistencia en el hecho de que el gobierno quiere callar sus voces, callar su historia y su cultura. Esto, me hizo pensar en cómo la riqueza multicultural afecta a las estructuras neoliberales, ya que no todas las culturas tienen la misma idea del consumo y las necesidades que tenemos nosotros los más globalizados. Y esto es claramente una perdida para el mercado, así como un constante riesgo porque quienes no son callados, necesariamente expresan sus inconformidades con un mundo en el que su voz no es tomada en cuenta, lo que podría despertar en la conciencia de muchos que tal vez ese modo de vida que siempre se han planteado no sea tan verdadero, que pueden expresar lo que no les cuadra y tratar de cambiarlo.


Sin duda, los zapatistas son un ejemplo de resistencia, porque a lo largo de su años, no solo de movimiento, sino de opresión misma, han sabido ser pacientes, mantener las características culturales que los denominan, permanecer unidos y fomentar puntos de encuentro entre ellos, para así, en el momento indicado, levantarse y denunciar los abusos que han sufrido y que no están dispuestos a seguir sufriendo. Si sólo fueran diferentes, aunque el gobierno no los aceptara, no tendrían ningún problema, pues simplemente se aislarían y vivirían bajo sus reglas, pero son los abusos del mismo gobierno, que saquea sus casas, viola a sus mujeres y mata a sus niños, por simple gusto e impunidad, lo que hace que los indígenas exijan un reconocimiento y un trato digno, que exijan respeto a su persona, a sus derechos humanos. Además, ¿Qué sería esta lucha sin el encuentro con el otro diferente pero igual en sentimiento?, lo que los distingue es precisamente eso, la aceptación a la diferencia y el impulsar que otros como ellos y no como ellos se unan a la construcción de un mundo justo.


En otro punto, afirman que esta idea de las minorías que nos han vendido refleja lo que pasa en la sociedad, porque es claro que si cada grupo vulnerable es separado, son pocos los grupos que significan una mayoría, pero todos están sufriendo de los mismos abusos y este hecho de llamarlos minorías simplemente les quita fuerza simbólica, los hace ser una prioridad secundaria para quieres se supone deberían encargarse de solucionar los abusos, que son en la mayoría de los casos, los mismos que los competen. Si lo vemos así, si unimos a las supuestas minorías, nos daremos cuenta que no solo son mayoría, que son más que eso, ya que quienes “imponen a los más la ley de los menos”, son el verdadero problema, y que esta imposición representa la mayoría de los abusos que son cometidos en su contra.


La propuesta es simple, dejar de, como alguna vez escuche en una conferencia, “ver la ventana que da al exterior y confundirla con un espejo”, que en nuestro caso es un espejo del deseo, lo que queremos ser, y por estar tan concentrados en eso no vemos a nuestro alrededor, no descubrimos las riquezas que tenemos aquí, donde si somos, donde si estamos.


“Nuestra sangre y la palabra nuestra, encendieron un fuego pequeñito en la montaña y lo caminamos rumbo a la casa del poder y del dinero. Hermanos y hermanas de otras razas y otras lenguas, de otro color y mismo corazón, protegieron nuestra luz y en ella bebieron sus respectivos fuegos… sueña el rico con apagar la luz primera. Es inútil, hay ya muchas luces y todas son primeras”. Así que tengo una mala noticia, ya somos muchos los que nos dimos cuenta, y los que nos estamos encargando de hacer que otros más se den cuenta. Ya somos muchos los que sabemos que este mundo no es el que queremos, que tenemos en un nuestro pecho encendida esa llama, esa luz, que nos invita a luchar por lo que anhelamos, que no es ni cercano a lo que tenemos.


La resistencia es antigua, tiene tantos años como ha tenido la opresión, la desvalorización de el otro, ha pasado como el viento de país en país, de región en región, siempre dejando algún despeinado por quien su llegada no pasó desapercibida. Ser humano es ser rebelde, es buscar siempre a través del acuerdo y el consenso, la verdad y transformación del mundo en el que vive, por eso es que la resistencia, la lucha, ha existido dicen en muchos lados y hablado muchas lenguas, “Habló y habla la castilla. [Porque] La rebeldía no es cosa de lengua, es cosa de dignidad y de ser humanos”.


Por esto y más es que luchan allá, y que muchos también luchamos acá, en conjunto, “por la memoria y por la vida”, porque “Rendirse, no existe en lengua verdadera”, antes muertos que perder los ideales y nuestras posibilidades de crecer como seres humanos, dichosos ellos que están dispuestos a todo por defenderlas, si más nos uniéramos, no habría entonces tantos dispuestos a todo por hacernos callar.

1 comentario:

AArias dijo...

verdad demasiado verdadera para la mayoria de nosotros