Sin duda el conocimiento humano es solo uno, creado por generaciones y generaciones, de culturas distintas y geografías diferentes, que a través del intercambio y compartir han logrado aprender unas de otras y construir lo que ahora sabemos. Nosotros, los humildes mortales del siglo de hoy en día, somos el producto de todo eso, de lo bueno y malo que reflexionaron y legaron quienes vivieron antes que nosotros, todo lo que sabemos y creemos fue pensado y reflexionado antes por cientos de personas, hasta convertirse en convenciones sociales, en verdades incuestionables… espera, ¿incuestionables?, hasta antes de eso todo iba perfectamente coherente pero, ¿incuestionables?, ¿realmente se puede calificar a algo de incuestionable si todo lo que es, es humano, y el hombre es cuestionable en esencia?
A lo que me gustaría llegar, después de pensar un rato en las Verdades (con mayúscula) de nuestra sociedad actual, es a pensar ¿de dónde salieron? ¿quién las inventó? ¿a quién le preguntaron si eran estas las correctas para asegurarse de no cometer errores? Porque, en lo personal, creo que cometieron muchos errores, ya que no estoy de acuerdo con muchas verdades, y mucho menos con la forma en que nos obligan a creerlas.
Dicen por ahí que es la industria cultural la que se encarga, en mayor medida, de difundir estos drogmas de fe social (porque, sinceramente, hay que estar drogados, locos o borrachos para, después de ver la realidad, creer lo que nos dicen). Y es de esta manera como, difundiendo ideales, sueños, felicidad aparente, ejercen el convencimiento de la voluntad de las personas, haciéndolas creer que solamente contribuyendo al sistema en todo lo que este pida lograran lo que tanto anhela, y, no es por nada pero, ¿quién que le ofrezcan felicidad garantizada la rechaza?
Entonces, a través de esto, construyen metas similares, con toques de homogénea, en la sociedad, y nos hacen después creer que ejercemos nuestro derecho a la “libre elección”, cuando lo que podemos elegir, aparentemente, es siempre contribuyente a la estructura, pues lo que va en contra no está al alcance de nuestros ojos, creemos que no es posible, muchas veces, que no existe. Nos venden la libertad como nuestro mayor tesoro, cuando realmente los únicos derechos a los que podemos acceder son, como dice Galeano, el derecho de “ver, oír, callar” y consumir, agregaría yo, derecho fundamental del hombre que vive en estructura liberalista. Esto, es debido a que, para el sistema, todo proyecto alternativo es amenaza de ruptura, toda voz que se alza en contra de lo establecido es una voz, no solo que debe ser silenciada, sino que nunca debió ser escuchada, porque el escuchar enseña, y ante una promesa que no llega, los ánimos necesitan de una esperanza. Es por esto que el supuesto derecho de la libre expresión es de los más violados y menos defendidos, de los mas criticados, porque el sistema, los medios, vuelve hostil a la sociedad frente a todo lo que atenta contra la supuesta seguridad que, aunque el gobierno diga lo contrario, los ciudadanos no tienen.
Justamente es esto lo que sucedió con las ideas de Marx y Engels, las ideas del materialismo histórico y el proyecto comunista que fueron satanizadas, tomando de ejemplo errores humanos que se hacían llamar de esta manera. ¿Por qué? Por el miedo a que alguien, ejerciendo correctamente el poder, se enterara de que, tal vez, esas ideas no eran tan malas como se decía. Horkheimer y Adorno, retoman entonces, años después, estas teorías, recordando que lo que sucedía en su sociedad ( y lamentablemente también en la nuestra), el sistema económico basado en el dominio y explotación de las tierras y personas, no tiene que ser necesariamente la manera de ejercer una organización social, y que propuestas como la de Marx, de reconciliación con la naturaleza, importancia del trabajo y del consumo únicamente necesario de los recursos naturales, eran el ejemplo de que había otras formas de construir el mundo.
1 comentario:
toy 100% de acuerdo
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